Rita | Delicia Jerezana | Jerez

Historia de vida: Rita de Luna Calderón

 

Nací en el seno de una familia humilde y trabajadora. Soy la mayor de cinco hermanos. Mis padres nacieron en comunidades y de familias más pobres que yo. Me refiero así ya que ellos no tuvieron la oportunidad de estudiar o de tener una mejor calidad de vida sino únicamente la de vivir en el campo, trabajando duro, y pasando hambres, frío y soportando todas las inclemencias del tiempo.

Gracias a ellos, que pensaron en nosotros, sus hijos, no querían que viviéramos así. Decidieron trasladarse al municipio para ofrecernos algo mejor y como decía mi papá, que no sufriéramos tanto como ellos.

Pero aun así, yo siendo la mayor, no se me permitía estudiar pues tenía que ayudar a mi mamá con las labores domesticas, y aunque yo siempre fui emprendedora (y lo digo con gusto porque desde niña he trabajado no solo en lo que se me imponía, sino que yo buscaba algo más y no me daba por vencida de que no podía estudiar), me iba a escondidas a la escuela y mi papá iba por mí y me regresaba a la casa, a ayudar a mi mamá. Pero con mi insistencia logré cruzar hasta el quinto grado de primaria.

Luego crecí y me daba pena yo, grande de 13 años, seguir en la primaria y decidí dejarla. A los 15 años terminé la primaria abierta y en tres meses me dieron el certificado. Ingresé a la Secundaria Nocturna o para trabajadores que era por la tarde y la terminé a los 19 años. Inicié una carrera técnica e igual la terminé.

Aquí es donde decido hacer mi vida sola ya que en ese entonces no nos hacía falta nada, pues, ya mis papas tenían un negocio propio, casa, y nos daban todo. Yo quería saber de que era capaz yo, y decidí salir a otra ciudad y luchar por algo que la verdad no sabía siquiera que.

Pero las puertas se me abrieron, y desde el día que llegué empecé a trabajar. A los seis meses me ascendieron a jefa. Duré diez años en esa empresa, me casé, tuve dos hijos y tanto mi esposo como yo trabajábamos mucho y teníamos poca convivencia con la familia. Fue ahí donde igual decidí buscar otra opción y regresé a mi pueblo de origen. Llegué trabajando con mis papas, y pensando que no es lo que yo quería decidí emprender mi propio negocio.

 

Fue así como empecé a elaborar mis productos. Primero fue el pinole y lo empecé a dar a conocer con mis familiares y amigos. Vi que empezó a gustar y me empezaron a pedir. Vi la oportunidad de hacer crecer el negocio y empezó a buscar clientes en tiendas, mercados, carnicerías, y queserías. Pero algo muy importante para mí fue una invitación que me hicieron para mandar pinole a una expo en la ciudad de México. Vi que en un día se vendió lo que mandé, así que decidí desde ese momento que esa era lo que yo quería: un micro-empresa propio donde trabajáramos en familia pero sobretodo que íbamos a trabajar en un proyecto que para mí sería el rescate de tradiciones. Pues, ya casi nadie hacía pinole y por eso gustaba tanto a donde lo llevábamos.

No ha sido fácil. Me he enfrentado con muchas barreras y dificultades. La primera fue que quedé viuda, con tres niñas menores de edad…después que no es fácil también encontrar apoyos pues es triste decirlo, se necesita tener conocidos para poder acceder a ellos. Pero aun así he crecido con mi proyecto, ya mis hijas me ayudan, ya genero empleos directos y no se diga indirectos también.

Pues ya somos una cadena que se ha formado gracias al empeño y dedicación por sacar adelante la empresa. Pues con el tiempo hemos innovado y sacado nuevos productos, todos con muy buena aceptación. Producción y elaboración de cada uno se hace de forma artesanal, 100% naturales sin conservadores. Se ha pensado en las personas diabéticas y también tenemos productos para ellos en la comercialización. Vamos avanzando. Nos estamos preparando constantemente para cada día ser más competitivos y ofrecer igual mejores productos, sin perder, claro, la originalidad de ellos por su tradición, por sus características. Quiero que sigan despertando ese gusto por consumirlos y que las nuevas generaciones la conozcan.

Todavía tengo mucho por hacer. Quiero seguir creciendo, rescatando nuevos productos, y llegar hasta los rincones más apartados. Creo que no me doy ni me daré por vencida. Hay mucho que hacer pues quiero que por ser una familia de mujeres no tengamos la necesidad de dejar nuestra casa y a nuestros hijos para salir a trabajar. Aquí se puede hacer y bien y que seamos ejemplo para muchas que tienen necesidad de trabajar y su esposo o familia no se los permiten. Yo quisiera que se fijaran en nosotras, y que vieran que sí se puede y aunque tengamos muchos tropiezos siempre hay que levantarse y seguir adelante. Yo tengo más de diez años trabajando en casa. Me gusta mi trabajo y me ha dado muchas satisfacciones. Gracias a el he logrado cada meta que me propongo y sé que voy a lograr muchos más porque tengo el carácter y la voluntad de seguir adelante. Ojalá que mi trabajo sirva para que más mujeres se decidan a emprender una nueva vida y con el trabajo salgan adelante con sus hijos y se superen ellas, se sientan importantes y valoradas…y sobretodo orgullosas de ser mujeres.

Yo por ejemplo empecé haciendo de 10 a 20 kilos de pinole. Ahora hago de 500 a 600 kilos, elaboro pipián en polvo y en pasta, horchata, y chocolate de metate. Todo en diferentes presentaciones pensando en el gusto de las personas, y en el alcance de todos. Estoy bien establecida, claro en un taller muy pequeño pero mis productos ya llegan al extranjero y eso me mueve a seguir adelante y no detenerme.

Rita De Luna Calderón